¿Los adultos mayores pueden hacer yoga?

¿Los adultos mayores pueden hacer yoga?

Muchos suelen asociar el Yoga con complejas posturas y ejercicios que requieren gran flexibilidad y, por lo tanto, con la juventud. Pero esto no es así: el Yoga es una disciplina para toda la vida, por lo cual casi todos los adultos mayores pueden disfrutar de su práctica, en tanto que se adapta a las aptitudes físicas y condiciones de cada uno. Es por eso que El Jardín de Mis Abuelos invita a los adultos mayores de Mendoza a derribar mitos que circulan alrededor de esta práctica ancestral para que conozcan los múltiples beneficios que trae: físicos, psicológicos y sociales.

Lo primero que se recomienda, claro está, es consultar con el médico sobre la intención de comenzar a hacer Yoga. Si el profesional considera que la persona está apta, seguramente le indicará qué movimientos y posturas puede hacer o no, y así el profesor o maestro evaluará al practicante y le propondrá ejercicios específicos. Es importante informar al profesor toda enfermedad que pueda padecer la persona: diabetes, artritis, artrosis, problemas de corazón, pinzamientos de discos vertebrales, etc.

En definitiva, lo que se busca es que la persona se mantenga ágil y flexible, que mejore su postura y se fortalezca tanto física como espiritualmente. Los ejercicios de relajación, respiración y meditación activan la memoria y disminuyen la sensación de envejecimiento, brindando mayor bienestar, confianza en sí mismo y una visión más positiva de la vida en los adultos mayores. También es valorable la pertenencia a un grupo que se acompaña, comprende y apoya compartiendo la sabiduría que dan los años y conectando con inquietudes y realidades comunes en ésta etapa.

El Yoga es un camino personal e interno donde cada uno transita sus posibilidades sin compararse con los otros. La premisa es no dañarse, no llevar el ejercicio al límite exigido y siempre escuchar nuestro cuerpo.

 

Los beneficios del Yoga para los adultos mayores

  • Flexibilidad y tonicidad muscular: el Yoga ayuda a estirar y tonificar músculos, lo que repercute en una disminución de molestias, contracturas, rigidez articular y todo tipo de limitaciones físicas. Esto permite prevenir lesiones como torceduras, distensiones, desgarros, etc. y puede evitar algunos problemas en caso de golpes y caídas.
  • Reeducación respiratoria: en el Yoga, respirar es mucho más que inhalar y exhalar. Aumenta nuestra capacidad respiratoria, ayuda a mantener el estado de calma y la estabilidad emocional. La respiración influye en la función más vital del ser humano, por lo que el Yoga realiza una importantísima contribución a la salud y al bienestar ya que incide en todos los sistemas del organismo (circulatorio, nervioso, digestivo, etc.). La manera de respirar y la limpieza del aparato respiratorio son dos pilares muy importantes sobre los que se asientan casi todas las técnicas psicofísicas. El Yoga nos enseña a mantener una respiración profunda y completa que nos oxigena y revitaliza los órganos internos y sus funciones. Previene y ayuda en la obstrucción de las vías aéreas, evitando la rigidez de la caja torácica y por lo tanto de los pulmones.
  • Mayor equilibrio: en esta etapa de la vida el cuerpo va perdiendo motricidad, fuerza y equilibrio. El Yoga brinda autonomía de movimiento, estabilidad y seguridad física para manejarse en la vida cotidiana.
  • Mejor calidad de sueño: el Yoga ayuda a dormir mejor. Esto se debe a que disminuye la tensión muscular, relaja cuerpo y mente; y ayuda a controlar y mantener una correcta respiración.
  • Disminución de dolores crónicos: enfermedades como artritis, artrosis, dolores reumáticos, inflamación de las articulaciones, vencimiento de la columna vertebral por desgaste y mala postura suelen producir dolores en esta etapa condicionando el movimiento e inmovilizando cada vez más a la persona. Con el Yoga se lubrican las articulaciones dando más movimiento general al cuerpo, haciendo más llevadera la vida cotidiana y sacando a los adultos mayores del sedentarismo.
  • Control de la presión sanguínea: distintos estudios han demostrado que la práctica periódica de Yoga y la respiración lenta y consciente ayuda a controlar la presión sanguínea.
  • Autoestima y sociabilización: el Yoga nos vincula con los demás y con nosotros mismos, brinda un espacio de autoconfianza, alegría y compañerismo donde aliviar las molestias y preocupaciones.
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