Meditación para adultos mayores

Meditación para adultos mayores

Nunca es tarde para comenzar una nueva actividad, y mucho menos la meditación en la tercera edad. No se van a arrepentir de este entrenamiento. Se trata de una excelente actividad para personas de todas las edades.
Cada vez se la recomienda más, pero, ¿por qué?

Son múltiples los beneficios que se consiguen tras meditar. De hecho, cada vez son más los científicos que se interesan por estudiar el impacto de la meditación. Así, se ha demostrado que puede ser un recurso muy útil para mejorar algunos aspectos de la sintomatología de las demencias. Además, está vinculada con el potenciamiento de estrategias para la gestión de las emociones difíciles, sentimiento de soledad, baja autoestima, estados de ansiedad, estrés por dolor crónico o insomnio, entre otros.


A continuación, El Jardín de Mis Abuelos se los detalla.

Beneficios de la meditación para adultos mayores 

  • Disminuye el estrés y la ansiedad.
  • Mejora la habilidad para lidiar con enfermedades y/o dolor crónico.
  • Disminuye la presión sanguínea y la frecuencia cardíaca. 
  • Fortalece el sistema inmunológico. Los pensamientos, estados de ánimo, sensaciones y expectativas se transmiten a las células inmunes. Cuando una persona medita, estos mensajes cambian de manera importante. La buena meditación favorece la producción de anticuerpos, haciendo que el sistema inmune actúe más rápidamente ante las enfermedades.
  • Incrementa el enfoque mental, claridad en el pensamiento y la percepción.
  • Mejora la función cerebral, estableciendo nuevas conexiones neuronales. 
  • Mejora la memoria: La meditación mejora la habilidad de las personas para prestar atención e incrementan la calidad de vida de quienes la practican. Gracias a la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para modificarse a sí mismo para adaptarse a las actividades que realizamos.
  • Ayuda a desarrollar la percepción de conexión con el universo.
  • Protege de algunas consecuencias del envejecimiento cerebral. 

¿Por dónde empiezo?

Pues simplemente por sentarte, con tu espalda derecha y cerrando los ojos. A continuación, prestás atención a tu respiración e intentás concentrarte en ella, evitando pensar en cualquier otro tipo de idea o preocupación.
Se puede comenzar por unos pocos minutos al día y luego irlos incrementando. Y listo. Ya te has iniciado en la práctica de la meditación.

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